lunes, 15 de noviembre de 2010

El Cristo - CRISTO MORARÁ EN CADA UNO DE VOSOTROS

Canalizado por Sorem

5 de Marzo de 2010

sorem@hotmail.es



-¿Cómo podemos ser conscientes del Cristo en nosotros?

El Cristo está en vosotros como un estado de conciencia que llega en vuestra evolución, cuando vosotros sois conscientes plenamente de lo que realmente podéis llegar a ser, ya que a este estado todos llegareis, y el Cristo morará en cada uno de vosotros.

Yo soy el Cristo, y os digo que yo estoy en vosotros, pero muchos todavía no me reconocen y están dormidos en vuestro ser, esperando que lo despertéis y ejerzáis vuestro poder para que se cumpla lo que ya fue dicho por quien antes que vosotros llegó a este estado diciendo: “Cosas iguales y mayores que yo haréis”.

Sí hijos míos, yo, el Cristo, puedo hablaros a quien decida recibirme, porque es así de fácil vuestra potestad de recibir a lo más alto, igual de daros vosotros mismos a lo más bajo, porque lo bajo o alto no está separado en el Cristo, y el Cristo sois todos vosotros en mi unidad manifestada.

Yo soy parte de vosotros en vuestros caminar para llegar a ser Cristos de pleno derecho en vuestra realidad, y así está escrito para que no se le olvide nunca a nadie, y pueda tener la referencia de la decisión de despertar a su Cristo interno, con todo el poder que cada uno tiene que desarrollar en su propio ser, desde su cuerpo físico en la Tierra.

Yo soy el Cristo que te habla, pero tú también estas en mi como parte cristica, sólo que esta parte que está en mi está esperando que tú eleves tu conciencia, para morar en ti como una unidad que realmente somos.

El Cristo es y será cada ser humano que tenga la decisión de conseguir el estado, con todo su merecimiento por realizar por sí mismo, y la entrega a servir con los dones recibidos e integrados en la manifestación de su energía, puesta al servicio del plan de Dios en la Tierra.

Ya estáis desperezándose los Cristos que estáis despertando, y se ve el resplandor de la gran Luz de muchos Cristos en la faz de la Tierra, para establecer la paz del reino de Dios entre los hombres, que están cumpliendo el recorrido necesario para crear el estado de Luz y Amor reinante.

El Cristo reinará en la Tierra, el Cristo interno de cada mujer y hombre que camina por esta parte del universo, y estará reinando por siempre y para siempre para terminar el ciclo que se empezó en la noche de los tiempos.

Vosotros podéis estar plenos de alegría por vivir estos tiempos en un cuerpo físico, con las energías que benefician el despertar de vuestro Cristo interno, y unido a los de todos vuestros hermanos en igual sincronía de estado elevado en el esplendor de vuestra evolución.

El llegar a este estado de evolución, es la felicidad más grandiosa y para siempre que jamás habéis conocido, aunque todavía no sois conscientes de ello, sí estáis comprendiendo en sus primeros pasos su verdadera grandeza.

Sí, hijos míos, a nosotros, los del espacio elevado, nos llega vuestra fragancia con la intensidad y la determinación que llena los universos con un aroma de gran felicidad, a toda la familia que añora estos momentos tan extremadamente felices que vivimos cuando llegamos al estado que estáis llegando vosotros.

Es una felicidad que no se puede describir, porque cada uno la vive de forma diferente y plena como cada uno es, igualmente también diferente, aunque el estado es un estado Cristico, no es igual en su especial sentido de recibir su grandeza en sí mismo.

Ya tenéis la disposición y la entrega de esta gran energía preparada, sólo espera que sea recibida con toda la autoridad que necesita ser entregada en vuestros cuerpos físicos, y manifestada desde la materia con el poder de crear todos a la vez, la realidad física más grandiosa que se haya conocido jamás en el Planeta Tierra.

Todo está preparado para que los acontecimientos sean consumados en todos los Cristos humanos sobre la Tierra, y vuestra madre Gaia conoce la entrega y cumplimentación del grandioso acontecimiento, que está esperando su inicio de manifestación.

Bien sabéis que nada de esto puede ser de un día para otro plenamente, pero ya se ha empezado y sólo falta seguir el curso normal de consecución, en una rápida sucesión de acontecimientos preliminares a la culminación, que inevitablemente se realizará en un tiempo relativamente breve.

Hijos míos, yo soy quien abre las puertas para que entre la Luz y despierte a los Cristos dormidos de toda la Tierra.


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