martes, 16 de noviembre de 2010

El Creador - LA FUENTE DE VUESTRA GRACIA DIVINA

Canalizado por Sorem

29 de Junio de 2010

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Sí hijos míos, soy el que llamáis el Creador, y quiero dirigirme a vosotros por este medio que llega a muchos de mis amados, con la esperanza de que recibáis el amor de los seres que tenemos nuestro más y querido interés en que todos vosotros podáis recibirnos siempre, sin la necesidad de otro hermano vuestro que generosamente se ofrece para serviros.

Así se cumple lo que de siempre está escrito y es recordado de padres a hijos; que Dios no abandona nunca a sus hijos tan queridos, llenos siempre de amor mutuo entre todos, y para que recibáis este amor, es necesario que vosotros también seáis amor, y así se establece la ley de afinidad entre los mismos seres que ya están dispuestos para ascender a una escala más elevada.

Todo está preparado para recibir a todos los dispuestos al ascenso que ya se está realizando entre vosotros, pero no os estáis dando cuenta de ello, porque ponéis todo vuestro empeño en servir a otros que necesitan vuestros cuidados, y se está cumpliendo también todo lo que prometisteis antes de venir a esta vida.

Mis queridos hijos, en mi está la complacencia de ver vuestra generosidad sin limites, en todo lo que estáis creando de una manera muy sencilla y ejemplar, para todos los universos que están observando la grandeza de vuestros actos, para vosotros mismos, y para todos los demás, ya os habéis propuesto ascender en unidad con todos vuestros hermanos de este tiempo y espacio.

No tenéis ninguna intención de que pueda ocurrir lo mismo que en la Atlántida, y en escalas más pequeñas de muchos lugares de toda la Tierra, y es por eso que estáis consiguiendo el propósito que hace muchas vidas os habéis propuesto conseguir en unidad, de todos los 144.000 que estáis en este tiempo de vida en la Tierra.

Como ya podéis entender, el número de 144.000 es simbólico, no es un número exacto para que se pueda conseguir esa energía que eleva la vibración de toda la humanidad, y la misma Tierra en su elevación en este transito con toda vuestra ayuda humana.

La unidad que tenéis en esta escala actual es con toda la vida por igual, aunque todavía falta un tiempo para que sea definitivo, ya está en el camino apropiado para que se consiga su determinación de dar y recibir, todos por igual en la vida unida para crear la total felicidad tan ansiada.

Ya entendisteis con las experiencias anteriores, que la felicidad conseguida por unos solos, no llega a llenar y conseguir que sea duradera, si otros hermanos no la disfrutan también con vosotros, así que esta es vuestra decisión última, que queréis conseguir la plena felicidad con la felicidad de todos.

No es que la ansiada felicidad esté negada a unos u otros, no, es que la felicidad está a vuestra disposición para cogerla en cada momento, pero sólo la puede coger cada uno por sí mismo, porque es intransferible y no se puede coger para otros.

Todos están predispuestos a coger su propia felicidad, pero hay quien espera que se la den cuando Dios quiera, y no saben que Dios quiere siempre que ellos quieran, así, están esperando y pasa el tiempo y la oportunidad, de recoger su propia felicidad con todo lo que tiene en su vida.

Mirad que podéis ver, por vosotros mismos, cómo tenéis en una mano la felicidad, y en la otra la carencia de ella, y en muchas ocasiones preferís coger la carencia, porque os da miedo y falta de confianza para creeros que podéis coger la abundancia, que la tenéis a vuestro alcance en la otra mano.

Hijos míos, es así de sencillo, todos tenéis a vuestra disposición la felicidad como os lo estoy diciendo, al alcance de vuestras dos manos, e incomprensiblemente cogéis la carencia de ella, pero anteriormente tenías un grado de ignorancia que os hacia no ser conscientes de ello, pero ya es el tiempo de no dejar más que la ignorancia coja la ausencia de vuestra felicidad, y decidáis coger de pleno la felicidad para vosotros, y para toda la vida que reina en el Planeta Tierra.

Así es mis hijos, como a mi me place venir a vosotros, para animaros a que seáis sabios y dejéis la ignorancia para siempre, ya que la ignorancia cumplió su cometido para dejarla para siempre, y cambiarla por medio de la experiencia, en la noble sabiduría que os lleva directamente a vivir en felicidad constante.

Pero todavía es necesario que salgáis todos de la ignorancia, que aun reina en los seres que se resiste abandonar su cómoda casa por tanto tiempo, y va siendo poco a poco desplazada para siempre por la sabiduría de la experiencia ya consumada.

Hijos míos, yo soy la sabiduría que vosotros me otorgáis, la que recibo constantemente de vuestras experiencias vividas, desde vuestros cuerpos físicos, y así, yo y vosotros, somos uno en la esencia de la felicidad.

Hijos míos, yo soy la fuente de la felicidad en el Amor, pero esta fuente recibe el agua viva de la felicidad, siendo la Fuente todo lo que vosotros ofrecéis con vuestra ignorancia primero, y con vuestra sabiduría adquirida de la experiencia después, y así, llenáis la fuente de la Unidad en constante felicidad, aportada con la alegría viva de todos mis hijos.

Yo, hijos míos, soy la fuente de la felicidad, pero esta fuente es llenada constantemente por vosotros, con vuestra propia vida, en ofrecimiento de vuestra gracia Divina.



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